Así, de golpe puedes entrar en el blog de nuevo, con la palabra que no sabes definir, en otro idioma, con otros zapatos, distintos de los que usas normalmente, para desahogarte después de... Y no quieres hacerte la foto, temes reconocerte en tu verba amplia, o no quieres, no te da la gana. Y te miras de soslayo, observando para averiguar tu falta o no de ejercicio de tus dátiles entumecidos.
Resulta conmovedor volver al teclado, convencerte de que no quieres dejar de evolucionar, pero...
La vida hace enloquecer al personaje, poco a poco, casi sin reparar en ello.
El personaje es más grande de lo que piensa, por el tiempo y la experiencia, por la evolución. Mas tiene puntos endebles, mentalmente endebles, pasajeros pero que no dejan de constituir un peligro.
Al personaje le gustaría escribir siempre.
Falta que quiera con todas sus ganas.
Falta la luz a las seis de la tarde.
Quizás sea un poco tarde.
Vea poco.
Un poco de fuerza.
La rabia de no permanecer.
El fading actuando.
No obstante, el cielo es levemente azul y esperanzador.
Todavía.
Siempre se está a tiempo de cualquier cosa.
Cuando se está a tiempo.
Hay tiempo.
viernes, 17 de mayo de 2013
Desayunos
Retomar, retomar sin pensar. A la carrera, sólo para escribir dos palabras, en un estilo sin nada por dentro, con sólo los restos del naufragio que aún no se ha producido ni se producirá con un poco de suerte de modo inmediato.
Y ahí vas, con el ejercicio obligatorio de levantar la cabeza, para que no se caiga todo, para que no se muestre la contingencia.
Para empezar, podría ser que fuera suficiente. Barbotear. Inventar palabras como si soplara todos los días por medio del oxígeno y la respiración.
Y ahí vas, con el ejercicio obligatorio de levantar la cabeza, para que no se caiga todo, para que no se muestre la contingencia.
Para empezar, podría ser que fuera suficiente. Barbotear. Inventar palabras como si soplara todos los días por medio del oxígeno y la respiración.
viernes, 13 de enero de 2012
Razones para seguir
Logan rebusca razones para seguir. Es más difícil y se ha decidido a ello.
Buscar razones para abandonar resulta más fácil. Todo el mundo abandona.
Abandona la vida, los estudios, el trabajo, la familia, la vida. Todo el mundo abandona la vida. Aunque, ja, no quiera. claro.
Logan con la tentación de abandonar a cuestas.
Pero seguir es de hombres.
Seguir.
Aguantar.
Hace falta aguante, diligencia y fuerza física.
Seguir en el tajo.
Porque lo necesito.
Porque me da vida.
Porque siempre lo he querido hacer.
Porque me imprime calidad de vida.
Porque me eleva el espíritu, el puro y el impuro.
...
Logan rula/furrula.
Se permite razones.
Todos los días busca razones o simplemente las llama, las reúne, las cuenta y ve que están todas, que no le falta ni una. Y sonríe plácidamente como un bobalicón.
jueves, 17 de marzo de 2011
Eureka
Aprieto la k y me sale. A veces no me doy cuenta y constato mi olvido, vuelvo atrás y corrijo.
Es mi vida, me dedico a ver mis letras, por si están juntas, por si me buscan todos los días, por si no se me despistan, no vaya a ser que se desmadren y me busquen una buena. Si quisieran me harían infeliz de por vida,mas espero que se reporten y no pierdan la cabeza.
De todos modos, me he acostumbrado a ellas y en cualquier momento las echaría mucho de menos.
sábado, 29 de mayo de 2010
La otomana
La otomana llegó a la semana exacta del encargo. La bajaron del camión y la subieron a la casa con delicadeza y la depositaron en el rincón de una habitación amplia e iluminada, justo al lado de una ventana, de modo que la luz, a la persona que allí se tumbara, le entrara por la izquierda, como mandan los cánones. En cuanto se fueron los empleados de la tienda de muebles, terminó de desempaquetarla, la miró desde todos y cada uno de los ángulos posibles y se lanzó a la prueba. Se colocó con cuidado en el centro del mueble.
sábado, 9 de enero de 2010
Aquella mañana
Aquella mañana fría se le helaron los pies y le costó sacudírselos. La cabeza funcionaba a otra temperatura muy diferente. Pero no sabía qué quería con la claridad deseada. Golpeó el suelo con insistencia, como si estuviera llamando al vecino de abajo para llamarle la atención y se sintió mejor.
- ¡Demonios! Lo que tengo que hacer aquí está claro.
Salió por la puerta lateral disparado, una exhalación casi final. Provocó un viento de cierto empuje y mariposas de papeles revolotearon dentro y ya fuera en la calle, donde peatones normales se convirtieron en escurridizos de mirada entre temorosa e interrogante.
¿Había llegado la hora?
jueves, 2 de julio de 2009
De vuelta a la tierra
Seguro que no tiene nada que ver la muerte de Rania con su nueva pareja. Seguro que no entra en el nuevo grupo de crímenes mirados con lupa por la nueva administración debido a la nueva manera de mirar la vida, que, está claro, ha mejorado a una parte de la raza, pero también ha puesto en entredicho a parte de la otra.
Si fuera así, si se tratara de un nuevo crimen pasional de género, no sólo engordarían las estadísticas, sino que la razón se volvería más sólida, cierta razón al menos, la que, a través de las palabras de algunos, intenta dominar el mundo cada vez de un modo más vergonzante mediante el lenguaje, mediante la manipulación del lenguaje, metiendo a todos en un mismo saco, privilegiando lo que debe estar a la misma altura sin estar privilegiado, para no subvertir el mundo y convertirlo, aunque de otra forma, también en un mundo injusto.
Sabía que Rania comenzaba una relación, porque tropecé con ellos, tan martelados que no había distinguido a nadie, sólo que ella tropezó adrede. Al principio, pensé que se trataba de dos borrachos caminando por las Ramblas a las nueve de la noche. Allí te puedes encontrar de todo, pero ella me abordó imitando un lenguaje entre extranjero y desvergonzado, empujándome con la mano. No pude reaccionar, no sabía qué hacer, en estos casos, ya se sabe, no se mira de pronto a la chica, sino al chico, como pidiendo explicación, como sabiendo a ciencia cierta de que él se da cuenta de lo que ella está haciendo. Posiblemente quería constatar que el otro también estaba fuera de sus cabales. O poder llegar a alguna conclusión provisional.
Y estalló una risotada también desvergonzada. Ella abrió tanto la boca que me quedó oculta e irreconocible. Y lo mismo hizo él, con tanto atrevimiento. Ella me abrazó totalmente mientras seguía sonando la música estruendosa de su risa. Yo estaba aún perplejo y rogaba al cielo con insistencia para que me sacara del suplicio.
Logan, jajaja, eres el mismo Logan de siempre, Logan entre despistes, te presento a Mario. Mario, éste es Logan, del que tanto te he hablado.
Le dí la mano, con la cara de sorpresa todavía asomando, y esperé lo siguiente.
Tomaremos la copa ahí en la esquina. Tengo que contarte algo.
Y, un poco liberado de la impresión entre desagradable y sorpresiva, me encaminé con ellos a un bar de la esquina, donde otras veces habíamos parado a mojar nuestras gargantas esos días perdidos en un lugar tan céntrico.
Si fuera así, si se tratara de un nuevo crimen pasional de género, no sólo engordarían las estadísticas, sino que la razón se volvería más sólida, cierta razón al menos, la que, a través de las palabras de algunos, intenta dominar el mundo cada vez de un modo más vergonzante mediante el lenguaje, mediante la manipulación del lenguaje, metiendo a todos en un mismo saco, privilegiando lo que debe estar a la misma altura sin estar privilegiado, para no subvertir el mundo y convertirlo, aunque de otra forma, también en un mundo injusto.
Sabía que Rania comenzaba una relación, porque tropecé con ellos, tan martelados que no había distinguido a nadie, sólo que ella tropezó adrede. Al principio, pensé que se trataba de dos borrachos caminando por las Ramblas a las nueve de la noche. Allí te puedes encontrar de todo, pero ella me abordó imitando un lenguaje entre extranjero y desvergonzado, empujándome con la mano. No pude reaccionar, no sabía qué hacer, en estos casos, ya se sabe, no se mira de pronto a la chica, sino al chico, como pidiendo explicación, como sabiendo a ciencia cierta de que él se da cuenta de lo que ella está haciendo. Posiblemente quería constatar que el otro también estaba fuera de sus cabales. O poder llegar a alguna conclusión provisional.
Y estalló una risotada también desvergonzada. Ella abrió tanto la boca que me quedó oculta e irreconocible. Y lo mismo hizo él, con tanto atrevimiento. Ella me abrazó totalmente mientras seguía sonando la música estruendosa de su risa. Yo estaba aún perplejo y rogaba al cielo con insistencia para que me sacara del suplicio.
Logan, jajaja, eres el mismo Logan de siempre, Logan entre despistes, te presento a Mario. Mario, éste es Logan, del que tanto te he hablado.
Le dí la mano, con la cara de sorpresa todavía asomando, y esperé lo siguiente.
Tomaremos la copa ahí en la esquina. Tengo que contarte algo.
Y, un poco liberado de la impresión entre desagradable y sorpresiva, me encaminé con ellos a un bar de la esquina, donde otras veces habíamos parado a mojar nuestras gargantas esos días perdidos en un lugar tan céntrico.
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